Una de las grandes demandas de los trabajadores en España es la conciliación laboral y personal, un aspecto que pasa por la toma de medidas por parte de las empresas que vayan más allá de momentos puntuales. Con el teletrabajo durante el estado de alarma nos hemos dado cuenta de que la conciliación es posible si todos ponemos un poco de nuestra parte y, gracias a eso, cada vez son más las empresas familiarmente responsables. Ahora una iniciativa trata de dar continuidad a las medidas que permiten mayor flexibilidad en el trabajo para que tanto empleados como compañías se beneficien de todas las ventajas que tiene este modelo de organización laboral que cada vez seduce a más empresas dentro y fuera de nuestro país.

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La empresa familiarmente responsable

Cada vez más trabajadores valoran muchos otros aspectos de un puesto de trabajo que van más allá del sueldo. Entre las condiciones laborales que más se valoran está la conciliación laboral, un aspecto esencial para mejorar la calidad de vida de los empleados.

Poder compaginar la vida personal y profesional es básico para cualquiera y, por eso, el número de empresas que están concienciadas con este tema crece de forma exponencial.

Hasta ahora, la conciliación laboral y familiar se relacionaba casi exclusivamente con el cuidado de los hijos, pero ahora también se tienen en cuenta el cuidado de los padres mayores y otros muchos aspectos que no tienen por qué tener relación con este tipo de necesidades asistenciales. La conciliación laboral abarca mucho más que la familia.

Esa concienciación de las empresas por solucionar uno de los conflictos laborales actuales más importantes ha derivado en el concepto del que hoy hablamos en este post: las empresas familiarmente responsables.

Las EFR son aquéllas que facilitan a sus empleados un equilibrio en sus vidas entre su vida personal y laboral. ¿Cómo se logra esta conciliación?

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  • Con flexibilidad, respeto y compromiso mutuos.
  • Promoviendo buenas prácticas laborales en materia de igualdad, prevención y atención de las responsabilidades familiares.

¿Cómo ser una empresa familiarmente responsable?

El modelo de empresas familiarmente responsables es una herramienta que permite medir si realmente se aplican en las empresas políticas de conciliación laboral y, por tanto, si se cumplen las condiciones para conceder a una empresa la categoría de empresa familiarmente responsable.

Con este modelo podemos identificar las brechas existentes entre los trabajadores e incrementar la competitividad y la productividad entre los empleados.

Existe la llamada certificación EFR, impulsada por la Fundación Másfamilia, que reconoce a las compañías que implementan un sistema de trabajo flexible y que, por tanto, permiten la conciliación laboral y personal.

Se trata de que esas medidas que afrontan ciertos problemas laborales y aportan soluciones no sean puntuales o coyunturales, sino que se implanten de manera estructural y se actualicen continuamente en las empresas, sean del tamaño que sean.

Con el teletrabajo, incrementado notablemente durante la pandemia, hemos comprobado precisamente que la conciliación mejora la satisfacción de los trabajadores y eso se traduce en una mayor productividad y, por tanto, en una mejor competitividad de la empresa.

Además, ser una empresa familiarmente responsable no sólo supone una mejora para la empresa y para los trabajadores, también refuerza la reputación de la compañía de cara al exterior: clientes, administraciones, mercados, inversores, medios de comunicación, opinión pública, etc.

¿Cómo conseguir la certificación EFR?

Para conseguir el certificado EFR de empresa familiarmente responsable, que reconoce las buenas prácticas dentro de las compañías que integran la conciliación familiar en su día a día, es fundamental que dicha empresa base su cultura en un sistema flexible en el que primen la productividad, el rendimiento y la eficacia de los trabajadores.

Las empresas que quieren tener este certificado deben cumplir con una serie de requisitos:

  1. Demostrar su compromiso como empresa familiarmente responsable.
  2. Diseñar e implementar un modelo de gestión EFR.
  3. Superar auditorías periódicas externas que demuestren que sus políticas de conciliación funcionan.
  4. Obtener un informe positivo previo a la recepción del sello distintivo.

Ponerse ‘la medalla’ de la conciliación familiar, como hemos visto ya, no sólo es beneficioso desde el punto de vista productivo y reputacional, también tiene otras ventajas:

  • Atrae y fideliza al mejor talento.
  • Capta nuevos inversores.
  • Mejora la imagen y reputación corporativa.
  • Mejora el clima laboral.
  • Reduce el absentismo.
  • Incrementa el compromiso de los empleados.
  • Aumenta la productividad y la competitividad.
  • Mejora el compromiso y la motivación de los empleados.

La conciliación laboral, España a la cola en Europa

En nuestro país, las empresas aún parecen no tener claro cuáles son los grandes beneficios de aplicar modelos de empresas familiarmente responsables. La prueba de ello es que la conciliación en España sigue suspendiendo respecto a otros lugares de la eurozona.

El nuestro es el segundo país europeo que peor gestiona la flexibilidad laboral a la hora de conciliar. Sólo Portugal registra peores resultados en ese sentido.

Durante la pandemia, sólo el 68% de los empleados, según un estudio realizado por Randstad, ha podido flexibilizar su jornada laboral.

Una de las principales razones de este dato es que nuestro país va por detrás en transformación digital y que no está adaptado al trabajo en remoto. De hecho, muchas de las empresas que implantaron el teletrabajo durante el estado de alarma lo eliminaron al levantarse las restricciones y otras tantas lo harán cuando esto pase, y eso que se nos dijo por activa y por pasiva que el teletrabajo había llegado para quedarse.

Otro hecho que demuestra que en las empresas españolas todavía no se han normalizado las medidas para trabajar en remoto es que durante el estado de alarma se abusó de las videollamadas más que en ningún otro país europeo, lo que indica que muchas compañías todavía necesitan del ‘contacto’ para mantener una organización eficiente del trabajo.

Por tanto, la flexibilización es una asignatura pendiente en nuestro país, donde, además, las mujeres tienen menos posibilidades de conciliación laboral que los hombres. De ahí que hayan surgido iniciativas como la de la certificación EFR, una manera de controlar que las políticas de conciliación no queden escritas en papel de fumar.

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