A la hora de poner en marcha un negocio, por muchas ganas que tengamos de hacerlo, nunca hay que perder algo de vista. Los negocios se inician con la intención de que nos reporten beneficios. Es decir, de nada nos sirve cumplir un sueño si ese sueño no va a ser sostenible en el tiempo. En efecto, sostenible, porque a lo más que podemos aspirar durante los primeros compases, y esto conviene saberlo, es a cubrir gastos. De ahí la importancia de la creación del plan de viabilidad de un negocio, ¿de verdad es factible emprender con una idea como la nuestra?

Eso sí, una cosa es que sepamos que necesitamos un plan de viabilidad económica, que ya es un paso, y otra que sepamos siquiera lo que es un plan de viabilidad. O cómo hacer el plan de viabilidad de una empresa. Por eso, porque no queremos que una buena idea se os quede en el tintero por no saber cómo llevarla a cabo, hoy, en Emprenspain, os contamos qué es el plan de viabilidad de un negocio y cómo hacer un plan de viabilidad sencillo. ¿Y si los números salen? Entonces, amigos, solo necesitaréis un poco de apoyo y otro poco de valentía, ¡el resto debería ser cuestión de tiempo!

¿Qué es un plan de viabilidad y por qué lo necesitas para tu nuevo negocio?

Cuando nos preguntamos ‘qué necesito para abrir un negocio’, lo primero que pensamos es en el dinero. El problema está en que pensamos el que nos hará falta para ponerlo en marcha, pero por alguna inexplicable razón no nos preocupamos tanto por el que nos dará una vez esté en funcionamiento. ¿Y sabéis qué? Que como decía aquel conocido anuncio de televisión… ¡ERROR! Antes incluso de pensar en cuánto tendremos que invertir para darle vida a nuestra idea emprendedora, debemos saber si merecerá la pena siquiera el tiempo que vamos a dedicarle.

Son muchas las personas que, por no saber cómo hacer el plan de viabilidad de una empresa, o qué es necesario para hacer un estudio de mercado, terminan dándose de bruces contra la cruda realidad. Volviéndose a quedar en la calle, en muchas ocasiones, sin los ahorros de toda una vida. Simplemente por no haberse preguntado algo tremendamente sencillo: ¿es factible abrir este negocio en este lugar y en este momento? Y es que eso es precisamente lo que supone hacer el plan de viabilidad de un negocio.

Plan de viabilidad, una primera piedra clave para tu negocio

¿Qué es un plan de viabilidad? Pues un documento que redactamos después de hacer un estudio de viabilidad. En él debemos demostrar, con números e hipótesis bien fundamentadas, que nuestra idea de negocio es rentable. Que podrá mantenerse por sí misma al principio y que, con el tiempo, comenzará a dar beneficios. No existe ningún tipo de plantilla para hacer el plan de viabilidad de un negocio, tal y como sí que ocurre, por ejemplo, con los curriculum vitae. Eso sí, hay una serie de puntos que deberían incluirse sí os sí en todo plan de viabilidad, y son estos:

  • Presentación del proyecto: qué es, por qué hemos elegido esta idea y qué objetivos esperamos alcanzar.
  • Análisis del mercado: ¿Hay otros negocios similares cerca? ¿Cuántas personas pasan por delante de la puerta al cabo del día? ¿Constituyen nuestro ideal de público objetivo?
  • Marketing: ¿Cómo tenemos pensado hacerle llegar a la gente que estamos ofreciendo un nuevo servicio en su zona?
  • Producción: ¿Seremos capaces de cumplir con las expectativas de nuestra clientela? ¿Podremos cubrir toda la demanda si la cosa va bien?
  •  Organización y recursos humanos: ¿Cuánta gente necesitaremos para poner en marcha nuestro negocio? ¿Cómo estarán organizados nuestros empleados? ¿Cuánto tiempo podríamos responder económicamente en caso de que el negocio no vaya bien finalmente?
  • Inversión y financiación: ¿Necesitamos socios para echar a andar nuestra idea de negocio? ¿Serán socios trabajadores o socios capitalistas? ¿Cómo vamos a devolver el dinero que tengamos pensado pedir prestado?

En definitiva, el plan de viabilidad económica y puesta en marcha debe recoger todas las variables a las que nos enfrentaremos en caso de seguir adelante con el proyecto. Esto no solo nos capacitará para definir las probabilidades de éxito del futuro negocio, sino que será lo que determine si seguimos o no adelante con él.

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¿Por qué debemos desarrollar el plan de viabilidad de un negocio?

En otras ocasiones os hemos hablado de cómo elaborar un plan de negocio para emprendedores. Incluso hemos llegado a ser más concretos especificando cómo hacer el plan de negocio para un restaurante. Sin embargo, el plan de viabilidad de un negocio es algo a lo que vais a tener que enfrentaros en la mayoría de las ocasiones. Bien sea porque necesitáis el préstamo de un banco, convencer a un socio inversor o puede que a vuestra madre para que os deje el dinero que os falte.

¿Sois capaces de demostrar que vais en serio? ¿Y que vuestra idea de un negocio emprendedor tiene todas las papeletas para salir adelante con éxito y generar beneficios para todos los implicados? Entonces… ¿qué persona u organismo en su sano juicio se negaría a participar? Cierto, siempre hay un factor de riesgo, existe en todas las inversiones. Es posible que os hayáis esmerado en hacer un plan de negocio perfecto y, de repente, llegue una crisis como la del coronavirus y lo eche todo por tierra. Lamentablemente, en esta vida no hay nada seguro. Como suele decirse, ‘aquí hemos venido a jugar’, y la teoría dice que, respetando las reglas del juego, lo más normal es que no nos vaya excesivamente mal.

Además, si el plan de viabilidad de un negocio está bien fundamentado, puede servirnos también para ir corrigiendo predicciones sobre la marcha. Es decir, si habíamos contemplado unos objetivos a medio-largo plazo sobre el papel y las cosas no han ido como se esperaba, siempre podemos cancelar futuras acciones para no echarlo todo a perder. ¿Y si ha ido mejor de lo esperado? Entonces podremos adelantar los planes para seguir creciendo a buen ritmo, ¡de ahí la importancia de esmerarnos en hacer el plan de viabilidad de una empresa lo mejor posible!

¿Qué necesitas para abrir un negocio propio?

Además del plan de viabilidad y del capital necesario, tanto económico como humano, para ponerlo en marcha, un negocio necesita de unos cuantos trámites más para poder arrancar. Sí, lo ideal sería que la cosa resultase tan sencilla como abrir la puerta y empezar a recibir clientes, pero por desgracia la cosa no funciona así. ¡Ya quisiéramos! Lo primero que necesitamos para abrir nuestro propio negocio, desde luego, es sacrificio y compromiso por nuestra parte. No puede ser, y lo decimos porque lo hemos vivido, que lo sacrifiquemos todo por una idea y que, una vez la veamos materializada, nos vengamos abajo. ¡O que pensemos que va a desarrollarse sola!

Resulta curioso, pero no todo el mundo sirve para ser su propio jefe. Hay personas que se vienen abajo ante la primera dificultad. Otras que, al no verse presionadas por un superior, no son capaces de mantener unas rutinas saludables para su empresa: respetar un horario, mantener unos estándares de calidad altos… Y lo peor es que eso, el factor humano de nuestro propio entusiasmo, no queda recogido en el plan de viabilidad de un negocio. No, cuando estamos enfrascados en que esa parte nos salga bien presuponemos que vamos a estar al máximo. Siempre. Y os aseguramos que no es así para nada. O que no suele serlo.

Por eso, porque no queremos que os desaniméis ante las primeras dificultades, ni que os rindáis ante los primeros reveses burocráticos, os dejamos aquí los pasos para abrir un negocio. De forma un poco esquemática, sí, pero precisa. Así no podrán deciros que os falta un trámite, ni os dirán que tenéis que cerrar las puertas a los pocos días de inaugurar porque falta un permiso.¿Queréis que vaya todo sobre ruedas? ¡Grabad a fuego en vuestra memoria lo más importante!

Documentación necesaria para abrir un negocio

Por desgracia, el plan de viabilidad de un negocio no es el único documento con el que tendrás que esmerarte para poder cumplir tu objetivo. Lo cierto es que son varios los trámites que debes cumplir antes de poder empezar a desarrollar tu actividad.

  • La forma jurídica, importante: ¿Queremos actuar como un empresario individual o como una sociedad? Cada una de estas figuras tiene sus ventajas y desventajas, tanto en términos de tributación como en términos de responsabilidad.
  • Certificación negativa: Nuestra empresa debe estar inscrita en el Registro Mercantil con un nombre exclusivo. Con esto pasa con los correos electrónicos, ¡cada vez resulta más complicado elegir uno que no esté cogido!
  • Solicitud del NIF (número de identificación fiscal) o el CIF, dependiendo del modelo de empresa que hayamos elegido.
  • Impuesto de Actividades Económicas: Conviene estar al día con el estado, así que antes de hacer nada más, toca dar el alta del IAE. ¿Dónde? Pues en una oficina de la Agencia Tributaria.
  • Constitución de la sociedad: Si hemos elegido formar una sociedad, ya sea limitada o anónima, además de depositar el capital necesario para ello nos tocará constituirla ante notario.
  • Registro Mercantil: Si no queremos tener problemas más adelante, nos toca tanto inscribir nuestra empresa en este organismo como legalizar nuestros libros de sociedades en él. Sí, se va un buen dinero por el camino, pero por gracia o por desgracia… la cosa funciona así.
  • Registro de signos distintivos: ¿Tenemos un logo distintivo? ¿Un eslógan o una frase que no queremos que nadie más utilice? Entonces habrá que registrarlos en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Si cuidamos nuestra marca desde el minuto uno, nos ahorraremos muchos dolores de cabeza en el futuro.
  • Dar de alta a nuestros empleados: Hay que legalizar la situación de todos nuestros asalariados.

Darnos a conocer, ¡que la gente sepa que existimos!

A día de hoy, para iniciar un negocio propio lo más importante es que la gente nos conozca y sepa lo que podemos ofrecerle. En la era de la imagen y de las redes sociales de nada sirve tener el mejor producto del mundo si no somos capaces de darle visibilidad. Lo más probable es que lo primero que se os venga a la cabeza sea poner publicidad en medios locales tradicionales, como la radio o el principal periódico de la zona. Por desgracia, aunque sí que os dará algo de visibilidad, la gente ya no los consume como antaño.

De ahí que sea interesante integrar un plan de marketing en el plan de viabilidad de un negocio. Si necesitamos convencer a alguien, hay que convencerle también de que tenemos planificada nuestra puesta en escena. Presencia en las principales redes sociales, campañas y promociones, publicidad exterior… Por fortuna, hoy en día no hay que hacer inversiones exageradísimas para obtener muy buenos resultados. Ahora el público premia la originalidad, las ganas de hacer cosas distintas, y contratar a una agencia de publicidad y marketing debería ser una de nuestras prioridades.

La pandemia de coronavirus ha demostrado que tanto el presente como el futuro pasan por el digital. Si nuestro producto lo permite, entregarlo a domicilio es prácticamente un must. Eso puede conllevar unos gastos extra en personal, packaging… y todo eso debe estar incluido también en nuestros pasos para abrir un negocio. Al final, lo más importante para sobrevivir en el complicado mundo empresarial es saber adaptarse a los tiempos, a lo que nos pide la gente. Y hacer las cosas con ella como nos gustaría que las hiciesen con nosotros. O mejor aún, que al fin y al cabo… ¡nos van a pagar por ello!

Cómo hacer un plan de viabilidad sencillo

Y llegamos a uno de los puntos más interesantes del post de hoy, cómo hacer un plan de viabilidad sencillo. Básicamente, lo que debemos hacer es definir una serie de problemáticas y determinar de antemano cómo vamos a solventarlas. Un plan de viabilidad, al fin y al cabo, es un autoestudio que debemos hacernos a nosotros mismos.  ¿El objetivo? Ser conscientes de si de verdad podemos afrontar el reto tal y como nos lo hemos planteado o si necesita ser repensado.

  • Partes de un plan de viabilidad:
Calado del negocio Determinar unos objetivos claros

Definir unos límites

Estudio de mercado ¿Ofrecemos un producto necesario?

Análisis de la competencia

Análisis DAFO Definir las debilidades y fortalezas de nuestro negocio
Necesidades específicas Urgencias que hay que tener en cuenta
Prioridades de la empresa ¿Cómo se gestionarán los ingresos?

Prevención de problemas y sus posibles soluciones

¿Es rentable o no? Llegados a este punto del plan de viabilidad de un negocio, debemos saber determinar los costes y beneficios que nos reportaría iniciar nuestro negocio
Evaluación Final Una vez esté todo listo, tocará analizar con detenimiento el documento completo para comprobar que está todo en orden, que todo cuadra

 

Como veis, en realidad un plan de viabilidad es, prácticamente, un acto de conciencia. Es plasmar sobre el papel todas nuestras ilusiones, pero aplicando algo de sentido común. Hacer castillos en el aire está bien, no hay que ponerle techo a las ideas, pero sí que conviene plasmarlas sobre el papel para comprobar que desarrollarlas resulta factible.

¿Y si resulta que no? No desechéis vuestra idea de negocio para siempre. El plan de viabilidad de un negocio puede no ser adecuado para el momento actual, pero sí para un futuro próximo, ¡así que ese trabajo que llevaríais ya adelantado!

Hacer un estudio de mercado para estudiar tus posibilidades

Antiguamente, si no había un determinado negocio en tu zona y era el primero en ponerlo, tenías el éxito asegurado. Si no el éxito, al menos sí la supervivencia, porque el público objetivo de las cercanías tendría que acudir a ti sí o sí. Ahora, en un tiempo en el que todo el que quiera puede abrir un negocio, en el que el online prima sobre todo lo demás, hacer un estudio de mercado se ha tornado en algo vital para conseguir que nuestro plan de viabilidad de un negocio sea tan realista como práctico.

¿Pero qué es un estudio de mercado? Pues ni más ni menos que las investigaciones que debemos llevar a cabo para anticipar la respuesta de los futuros clientes y la competencia cuando iniciemos nuestra actividad.

  • ¿Necesitan los clientes el producto que ofrecemos? ¿Podemos generar en ellos dicha necesidad con nuestros poderes de persuasión?
  • ¿Es el lugar más indicado para iniciar nuestra actividad o está sobreexplotado?
  • ¿Cómo de contento está nuestro público meta con los servicios que le ofrece nuestra competencia directa?

Abrir un restaurante en una zona en la que hay otros muchos puede ser una pésima idea… o una muy buena. Dependerá de la demanda que haya en la zona. Por ejemplo, si damos varios paseos en días y horas clave y vemos a muchos clientes haciendo cola, puede que abrir un nuevo negocio sea una buenísima idea. Sin embargo, si apenas hay afluencia de gente, poner un nuevo restaurante podría significar el cierre de todos ellos. Esto, que es un ejemplo muy localista, es un ejemplo muy gráfico de la necesidad de hacer un estudio de mercado e incluirlo en el plan de viabilidad de un negocio, ¡que no se os olvide!

¿Asegura el plan de viabilidad que tu negocio prosperará?

Pensar que un buen plan de viabilidad de un negocio garantizará que vaya como la seda sería de ser demasiado optimistas. Por desgracia, son muchos los factores que pueden influir en el destino de nuestra empresa, y sobre muchos de ellos no tenemos ninguna clase de poder. Es el caso de la ya mencionada pandemia de coronavirus. Cierto, se trata de una caso muy particular, pero son muchísimos los negocios que se han visto afectados por ella y, con mayor o menor solera, se han visto obligados incluso a cerrar sus puertas.

De todos modos, esta situación es una excepción, por lo que conviene centrarse en problemas más terrenales.

  • El factor humano siempre es determinante: Podemos venirnos abajo, hacer una mala selección de equipo, ofrecer un buen producto pero un mal servicio, no saber cómo llegar a nuestro público…
  • Crisis de reputación: Si se nos presenta un problema importante y no sabemos cómo atajarlo, lo más probable es que terminemos cayendo con él.
  • El progreso: ¿Qué pasa si la ciudad va cambiando y la zona que elegimos para implantar nuestro negocio deja de ser propicia para nuestra actividad? No siempre podemos permitirnos mudarnos a una nueva ubicación, así que tendríamos un buen problema.

Estos son solo algunos ejemplos de cosas que pueden ir mal y que no podemos tener previstas. Problemas que no forman parte del plan de viabilidad económica, sino de la viabilidad del día a día. De la que tenemos que ir gestionando según aparece, y de cuyas decisiones depende que consigamos sobrevivir o no.

El plan de viabilidad de un negocio es un apoyo importantísimo que debe ir creciendo a la vez que nuestra empresa, pero no todo lo importante está contenido en él. A una empresa hay que mimarla, ¡así que poneos manos a la obra!

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