En tiempos de crisis es cuando hacemos aflorar nuestra creatividad y eso es lo que, en el mundo empresarial, conocemos como encontrar las oportunidades que se nos presentan. De ahí surgió lo que hoy conocemos como economía colaborativa, una opción con cada vez más peso en el sistema económico mundial. Conoce aquí estos nuevos modelos de empresa que tanto éxito están adquiriendo y todas las variantes que podemos encontrar, así como algunos de los ejemplos que han triunfado en nuestro todo el mundo.

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El modelo de economía colaborativa

Aunque no sepas explicar qué es la economía colaborativa, seguro que eres capaz de poner ejemplos de este modelo económico que en los últimos años se ha convertido en algo cotidiano para cualquiera de nosotros.

La base de la economía colaborativa es la posibilidad de realizar transacciones en línea gracias a internet y las nuevas tecnologías.

Además, la venta, la compra, el alquiler o el préstamo de cualquier producto o servicio que se ofrece en este modelo económico se basa en el intercambio, en la colaboración y la ayuda mutua entre los implicados en la transacción.

Existen negocios colaborativos en casi todos los sectores que conocemos y eso que el boom de este sistema se empezó a dar hace sólo una década. Por eso, en parte, tampoco es posible predecir si tendrá una continuidad a largo plazo o incluso de forma estructural en la economía pero, por el momento, ofrece una alternativa muy interesante de negocios que pueden ser beneficiosos tanto a quienes ofrecen como a quienes demandan determinados bienes o servicios.

Características de la economía colaborativa

Como hemos dicho, este modelo de economía colaborativa en las empresas se da ya en todos los sectores. Por eso las industrias que se engloban en él son muy variadas y es difícil definirlas dentro de un único objetivo.

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Sin embargo, sí que hay características que son comunes a todas las empresas que optan por un modelo colaborativo.

  • Uso de la tecnología. Webs, aplicaciones móviles y redes sociales son un punto de acceso esencial para este tipo de empresas.
  • Valor del consumidor. Quien recibe el producto o servicio es quien realiza el ‘control de calidad’, pues es quien cuenta a otros consumidores e incluso a los proveedores sobre cómo ha sido su experiencia como usuario de ese producto o servicio.
  • Flexibilidad laboral. Los trabajadores de este tipo de empresas suelen tener cierta libertad para elegir sus horarios de trabajo.

¿Qué plataformas de economía colaborativa existen?

A raíz de la crisis económica mundial que comenzó en 2008, el ingenio llevó a muchos a poner en marcha negocios alternativos basados en el intercambio de bienes y servicios con el objetivo de ahorrar en gastos. Este modelo obtuvo un gran auge a partir de 2010 y todavía hoy sigue siendo una opción muy extendida entre quienes quieren acceder a ciertos productos a un precio más bajo. Ya se para comprar ropa de segunda mano o para viajar pagando precios casi simbólicos, las empresas siguen aprovechando las bondades de la economía colaborativa, donde encontramos ejemplos de mucho éxito:

Wallapop

Wallapop es una startup barcelonesa nacida en 2013 que no sólo es un referente en España sino también en Estados Unidos. Los usuarios compran y venden productos que ya no usan. ¡Incluso coches!

Wimdu

Wimdu es la mayor plataforma de alquiler de apartamentos privados de Europa, con cada vez más usuarios que buscan sus alojamientos vacacionales a través de esta aplicación, la cual se lleva una comisión por ‘ejercer’ como intermediaria.

Vibbo

Vibbo es la plataforma que antes se denominaba Segundamano y en la que particulares y profesionales ofrecen o demandan artículos y servicios de todo tipo. Es la ‘hermana’ en forma de app de Milanuncios y cada vez tiene más adeptos.

Blablacar

Blablacar es una empresa digital de uso de coches compartidos que llegó a España en 2008 y en la que los jóvenes pueden viajar a precios baratos en los vehículos que otros usuarios ponen a su disposición.

Tipos de economía colaborativa

Las plataformas de economía colaborativa promueven el intercambio de bienes o servicios basándose en tres factores básicos:

  1. Solidaridad.
  2. Beneficio mutuo.
  3. Ahorro.

Sin embargo, dentro del propio modelo de colaboración es posible que se den diferentes tipos de relaciones de intercambio que varían en función de las demandas de los clientes y de los productos o servicios que se ofrecen.

Consumo colaborativo

Utiliza plataformas digitales en las que los usuarios se ponen en contacto e intercambian artículos de forma gratuita.

Conocimiento abierto

Se produce una difusión de conocimiento sin barreras legales o administrativas, principalmente a través de plataformas informáticas.

Producción colaborativa

Son redes en las que se difunden proyectos o servicios pero, a diferencia del conocimiento abierto, aquí el servicio que se ofrece se produce en el mismo seno de estas redes colaborativas.

Finanzas colaborativas

Son microcréditos, préstamos, ahorros, donaciones u otras vías de financiación que unos usuarios reclaman dentro de determinadas plataformas en las que otros colaboran. Uno de los principales ejemplos de economía colaborativa de este apartado es el famoso crowdfunding. Ya te hemos hablado de algo relacionado con esto en este blog cuando te contamos cómo conseguir financiación para empresas de nueva creación.

Ventajas e inconvenientes de la economía colaborativa

Este modelo económico está pensado para beneficio mutuo de los usuarios y esas ventajas que se obtienen son las siguientes:

  1. Optimización de recursos al dar una nueva vida a bienes que ya no utilizamos.
  2. Aumento de la oferta para el consumidor, que tiene más lugares a los que acudir que los comercios tradicionales.
  3. Ahorro, al tratarse de bienes de segunda mano y, por tanto, más baratos.
  4. Se generan compromiso, solidaridad y proliferación de ideas gracias a emprendedores que ponen en marcha nuevos negocios y, por tanto, generan empleo y riqueza.

Sin embargo, la economía colaborativa también tiene inconvenientes como:

  1. Falta de regulación legislativa y, por tanto, incremento de la competencia desleal por la desigualdad de condiciones.
  2. Desprotección del consumidor, que no tiene garantías sobre los productos.

Son riesgos que se corren al acudir a este tipo de productos de precios más bajos.

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