Emprendedores e inversores tienen todas las cartas para tener que entenderse, si ambos perfiles quieren obtener la rentabilidad deseada.

Las empresas constituidas no siempre buscan una inversión. De hecho la consideran en muchos casos un lastre, dado que implica un impulso importante para los objetivos comerciales, pero con demasiados condicionantes.

Sin embargo, los inversores requieren de ideas de negocio ya convertidas en empresas, si no quieren tener que invertir en operaciones de alto riesgo.

Por tanto, queda la cuestión de identificar qué es lo que llega antes, ¿la inversión necesaria para el impulso o la empresa que ha desarrollado el negocio lo suficiente para resultar seductor al inversor?

Los emprendedores siempre necesitan inversión

Una empresa necesita inversión. Puede surgir desde cero, pero el porcentaje de beneficios a corto plazo es mínimo y, aunque se consiga crecer en el sector, una financiación es en algún momento necesaria para afrontar la competencia existente.

Los inversores necesitan objetivos de inversión

El hecho de que haya diferentes tipologías de inversores se debe a que su momento y cantidad de inversión puede ser también distinta. Aquí entra como variable el grado de desarrollo de la empresa.

Gracias a ello podemos distinguir entre aquellos inversores que arriesgan menos sobre empresas ya asentadas, de los que identifican empresas recién constituidas con un gran potencial.

Pero también hay algunos inversores, que no confían en una empresa ya existente o, por lo menos, en pleno rodaje de funcionamiento. Invierten en la idea de negocio.

La semilla del emprendedor

Por tanto, antes que la empresa y antes que el inversor, el factor clave para que un proyecto emprendedor consiga el éxito se encuentra en la semilla, el germen, la idea de negocio.

Si esta idea no está suficientemente bien trabajada, toda inversión sobre ella terminará fracasando. Por ese motivo, el papel del emprendedor es esencial.

Por descontado, una idea de negocio muta y evoluciona conforme crece una empresa y cambia el sector. Sin embargo, es necesario que al principio o para una previsión a corto plazo sea suficientemente sólida para que la inversión que reciba permita un desarrollo óptimo.

Obviamente, la idea de negocio no siempre requiere de una inversión, por mucho que ofrezca una ayuda inestimable. Así que ante la pregunta, podemos concluir que lo importante al final es el emprendedor, ya sea su idea de negocio, su desarrollo de la empresa o el convencimiento que consiga sobre los inversores.

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